Siempre me han gustado los chicos malos y mayores, su olor la piel no tan firme y el empeño que ponen para nivelar su edad con el placer son los factores que hacen que vuelva a sus camas más de una vez.
Cada noche antes de dormir, froto mi cuerpo al colchón de mi cama imaginándome que estoy con un hombre así, desde pequeño lo hago y la sensación es mejor a la de un vaso de leche tibia.





